SALTA (Redacción Voces Críticas) La economía salteña atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. El ministro de Economía y Servicios Públicos, Roberto Dib Ashur, reveló que la provincia ya acumula siete meses consecutivos de retroceso en su nivel de actividad, un dato que enciende las alarmas en el Gran Salta y los principales centros urbanos.

En declaraciones radiales, el funcionario fue tajante al describir la profundidad de la crisis: «El escenario muestra una caída importante del consumo», sentenció, vinculando este fenómeno directamente con la pérdida del poder adquisitivo de los hogares.

Si bien la provincia mantiene números positivos en áreas estratégicas, el impacto de la recesión no es parejo. Según el análisis de la cartera económica, el enfriamiento de la economía nacional impactó de lleno en los rubros que más mano de obra intensiva demandan:

Dib Ashur marcó una distinción clave en el mapa económico local. Si bien destacó que sectores como la minería, la energía y ciertos nichos del agro muestran signos de crecimiento, advirtió que estos rubros no logran absorber la pérdida de puestos de trabajo de los sectores tradicionales.

«Los hogares salteños están muy vinculados al comercio y la construcción», explicó el ministro, señalando que la bonanza minera —aunque estratégica para la provincia— todavía no tiene el derrame necesario para compensar la caída de los ingresos en los centros urbanos, donde la clase media y los sectores populares dependen del consumo interno. Informa Voces Críticas

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