SALTA (Redacción Voces Críticas) Tartagal atraviesa una crisis cada vez más profunda y la gestión de Franco Hernández Berni quedó en el centro de las críticas. Entre el aumento de tasas municipales, la paralización del transporte público y el crecimiento de la inseguridad, el malestar social no deja de escalar.
Uno de los principales reclamos apunta al fuerte incremento de impuestos locales. Comerciantes y vecinos aseguran que las boletas son “impagables” y que no existe relación entre lo que se paga y los servicios que se reciben. Mientras tanto, la ciudad muestra un deterioro evidente en infraestructura, con calles en mal estado y falta de mantenimiento básico.
A este escenario se suma la desaparición del transporte urbano, lo que dejó a miles de vecinos sin una alternativa para movilizarse. Trabajadores y estudiantes se ven obligados a recurrir a motos o a caminar largas distancias, lo que no solo complica la rutina diaria sino que también incrementa el riesgo de accidentes y profundiza el aislamiento de los barrios más alejados.

La inseguridad es otro de los puntos críticos. Comerciantes alertan por el aumento de robos, especialmente bajo la modalidad de motochorros, y advierten que la situación se volvió insostenible. Incluso el Centro Empresario Tartagal convocó a reuniones urgentes ante un escenario que, aseguran, está fuera de control.
En este contexto, la figura de Franco Hernández Berni aparece cada vez más debilitada. A los problemas estructurales se suman cuestionamientos por falta de respuestas y una gestión que, según denuncian, está más enfocada en la comunicación que en resolver las urgencias. Con un clima social cada vez más tenso, Tartagal enfrenta un panorama complejo y un gobierno local que no logra dar señales claras de rumbo.
