SALTA (Redacción Voces Críticas) La muerte de Álvaro Ulloa caló hondo en el corazón del arco político salteño, pero especialmente en el del gobernador Gustavo Sáenz. En un texto cargado de sentimiento y alejado de los formalismos de la Casa de Gobierno, el mandatario despidió a quien definió no solo como un colega, sino como un «amigo con mayúsculas».
Sáenz resaltó la figura de Ulloa como la de un «buen tipo», un dirigente que, a pesar de las distancias ideológicas, siempre priorizó el bienestar de la provincia por sobre las grietas partidarias.
El mensaje del Gobernador hizo hincapié en una de las mayores virtudes de Ulloa: su capacidad de diálogo en tiempos de crispación. «Fue una gran persona, de esas que dejan huella, con valores, respeto y una enorme calidad humana», escribió Sáenz, subrayando que el ex Defensor del Pueblo era un hombre de convicciones firmes que sabía escuchar al que opinaba distinto.
Lejos de los despachos y las cámaras, Sáenz eligió recordar a Álvaro en su faceta más cotidiana y terrenal. «Así lo voy a recordar, con esa sonrisa, con un mate en la mano. Gracias, hermano querido, por todo», expresó conmovido.
El cierre del mensaje estuvo dedicado a la familia de Ulloa, a quienes les envió «mucha fuerza» para atravesar este duro momento. «Los que tuvimos el honor de conocerte hoy lloramos tu partida, pero estarás por siempre en la memoria y en nuestros corazones. Descansá en paz, amigo querido, te vamos a extrañar, y mucho», concluyó el Gobernador. Informa Voces Críticas
