SALTA (Redacción Voces Críticas) Lo que debía ser el casamiento del año en Salta se convirtió en un expediente judicial que combina sospechas de falsificación, daños ambientales y un fuerte cuestionamiento ético. La celebración, denominada «Cafayate Fantasy», no solo llamó la atención por su despliegue en plena reserva natural, sino por las particulares condiciones que los novios impusieron a sus más de 100 invitados.

En un sitio web diseñado especialmente para la ocasión, los novios detallaron un itinerario de cuatro días que requería una logística importante. Sin embargo, lo que más ruido hizo fue la sección de obsequios. Allí, Pocoví y Maran fueron contundentes: preferían efectivo por sobre cualquier objeto.

«Para quienes quieran hacernos un regalo, queremos contarles que va a ser destinado para nuestra luna de miel», rezaba el mensaje en la web, donde adjuntaron datos bancarios para facilitar depósitos tanto en pesos como en dólares. Aunque aclararon que el obsequio era «optativo» y reconocieron el «esfuerzo gigante» (económico y de tiempo) que hacían sus invitados para viajar a Cafayate, la logística del evento terminó siendo costeada, en parte, por el uso ilegal de un patrimonio público.

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El lunes 23 fue el cierre de oro: 110 invitados fueron trasladados en combis hacia un punto secreto en la Quebrada de las Conchas. Allí, los esperaban carpas de lujo, DJs, pistolas de burbujas y un despliegue de luces led rojas proyectadas directamente sobre formaciones rocosas de 500 millones de años.

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