SALTA (Redacción Voces Críticas) La historia argentina tiene fechas que se graban a fuego, y el 2 de abril de 1982 es, quizás, la más profunda del siglo XX. Sin embargo, en medio del estallido bélico y el desembarco en el Atlántico Sur, hubo un rincón del país donde la rutina del fútbol intentó, casi de forma surrealista, seguir su curso. Ese rincón fue Salta, y el protagonista, Central Norte.
Aquel viernes, por la novena fecha del antiguo Campeonato Nacional, el «Azabache» recibía a Mariano Moreno de Junín en el Gigante del Norte (estadio de Gimnasia y Tiro). Mientras los jugadores se vendaban y repasaban la táctica, la información llegaba a cuentagotas y de forma confusa.
Antes del pitazo inicial, se vivió el momento que los presentes guardan como el recuerdo más nítido de sus vidas. Los equipos formaron en el centro del campo y las estrofas del Himno Nacional Argentino tronaron como pocas veces en un estadio de fútbol.
«Lo cantó todo el estadio y fue algo inexplicable», rememoran los protagonistas de aquella jornada. El partido, que debía ser el foco de atención, pasó instantáneamente a un segundo plano ante la magnitud de lo que estaba ocurriendo a miles de kilómetros de distancia.
