SALTA (Redacción Voces Críticas) El debate por la actualización de la Ley de Salud Mental sumó un nuevo capítulo de alto impacto. Un reciente proyecto de ley puso sobre la mesa uno de los puntos más polémicos y demandados por las asociaciones de familiares: la posibilidad de habilitar la internación de personas con adicciones incluso sin su consentimiento previo, siempre que se cumplan ciertos requisitos específicos.
La propuesta busca derribar las actuales trabas legales que, en muchos casos, dejan a las familias de los pacientes en un laberinto burocrático y sin herramientas ante situaciones de riesgo inminente. Según los impulsores de la medida, el sistema actual suele exigir una voluntad de tratamiento que, por la propia naturaleza de la enfermedad, el adicto no puede manifestar.
«A alguien que atraviesa una adicción se le hace cuesta arriba optar por algo que no sea el consumo de la sustancia», señaló Rallé.
El psicólogo explicó que en estos cuadros clínicos se produce una «nubosidad» en el juicio, donde la percepción subjetiva del paciente se desconecta por completo de la realidad objetiva. Bajo este estado, el sujeto no alcanza a dimensionar la gravedad de su deterioro físico y mental.
Rallé también aportó una mirada etimológica para explicar por qué es complejo esperar una decisión racional de quien padece esta patología. Recordó que el término proviene del latín addictus, que históricamente se vinculaba a los esclavos por deuda.
