SALTA (Redacción Voces Críticas) La problemática de los cuidacoches informales volvió a instalarse en el centro del debate público en Salta. En los últimos días, diversos testimonios ciudadanos pusieron el foco sobre la zona del Hospital San Bernardo, donde las situaciones de tensión por el cobro indebido del estacionamiento parecen haber escalado, dejando a los conductores en una situación de vulnerabilidad.

A través de un relevamiento realizado por Radio LUP 94.7, salteños y visitantes compartieron experiencias que exponen el lado más oscuro de esta actividad informal. Una de las denuncias más graves provino de una vecina que sufrió represalias directas en la zona de la calle Balcarce: tras negarse a pagar la tarifa exigida, encontró su vehículo rayado de punta a punta.

El cobro arbitrario es otro de los puntos de fricción. Un usuario relató un episodio violento ocurrido cuando un «trapito» intentó agredirlo físicamente. Según su testimonio, el trabajador informal le exigió una suma de $1.000 sin presentar ningún tipo de comprobante o boleta municipal. Al intentar abonar una cifra menor ante la falta de legalidad del pedido, la situación derivó en amenazas.

Esta realidad no es exclusiva de «La Linda». Turistas provenientes de Córdoba señalaron que, si bien existen personas que realizan la tarea con respeto, la tendencia general hacia la agresividad es un fenómeno que se replica en los grandes centros urbanos del país.

Ante el crecimiento de las quejas, el pedido de la comunidad es unánime: ordenamiento. Mientras algunos sectores piden la prohibición total de la actividad, otros sugieren que la solución radica en una regulación clara que identifique a quienes trabajan de manera honesta y elimine las prácticas extorsivas.

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