Tras conocerse el preocupante dato del INDEC que ubicó a la inflación de marzo en un 3,4%, el ministro de Economía, Luis Caputo, ensayó una serie de excusas. Lejos de la prometida reducción a cero, el funcionario culpó a la guerra en Medio Oriente y a varios factores internacionales.

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Entre sus principales argumentos defensivos, Caputo señaló un «impacto significativo de la guerra en Medio Oriente», asegurando que este lejano conflicto internacional provocó de manera directa las escandalosas subas del 9% en combustibles, 24% en pasajes de avión y 22% en el transporte interurbano. Además, justificó los incrementos sosteniendo que la economía local atraviesa un «proceso de corrección de precios relativos», visible fundamentalmente en las impagables tarifas de los servicios regulados y en el sector de las carnes.

Pese a la suba generalizada del 3,4% mensual, el funcionario intentó ver el vaso medio lleno y destacó la fuerte desaceleración de la Canasta Básica Alimentaria, la cual pasó de un 3,2% en febrero a un 2,2% en marzo. En un curioso intento por minimizar el fuertísimo impacto del 12,1% de aumento registrado en el sensible rubro de la Educación, el ministro celebró que se trata de «la suba mensual más baja de los últimos 8 años para el mes de marzo».

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