De los pequeños milagros que se pueden registrar a diario, este martes el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, participaron de una misa en la Basílica de Luján en homenaje al papa Francisco a un año de su muerte.

Los ministros Federico Sturzenegger (Desregulación), Mario Lugones (Salud) y el secretario de Culto, Agustín Caulo, se sentaron detrás de Manuel Adorni, pero la gran ausente fue la siempre piadosa Victoria Villarruel, cada vez más alejada del Gobierno nacional que integra.

Como no suele eludir las ceremonias religiosas, la Vicepresidenta «honró al Papa donde tenía que estar, en la Basílica María Auxiliadora, donde se bautizó Francisco», según afirmaron sus allegados.

De paso, la segunda de Javier Milei logró esquivar la foto comprometedora con el Jefe de Gabinete, que por estos días necesita una intervención divina para salir del paso en la investigación por la compra de dos departamentos.

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