El Gobierno nacional avanza con la idea de achicar el sistema de colectivos del AMBA como respuesta al aumento de costos, tras declararse en estado de emergencia por la falta de subsidios.

El conflicto en el transporte metropolitano no es nuevo, pero se profundizó en los últimos meses por el fuerte aumento del gasoil, impulsado por la guerra en Medio Oriente, que disparó los costos operativos y derivó en una reducción de frecuencias a comienzos de abril. A esto se suman advertencias gremiales por posibles demoras en el pago de salarios.

Según las cámaras, el Estado adeuda alrededor de 128.000 millones de pesos en subsidios. La situación se agrava pese a que entre febrero y marzo se autorizó un incremento del 41% en el boleto de las líneas nacionales del AMBA.

En este contexto, desde la Secretaría de Transporte se empezó a hablar de una «reorganización» del sistema. Detrás de esos términos, el objetivo es claro: reducir la cantidad de colectivos en circulación para bajar el gasto en subsidios sin trasladar todo el ajuste al precio del boleto.

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