La Asamblea General de Accionistas de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) definió este viernes un cambio en la cúpula directiva que se venía perfilando desde hacía semanas. Julio Manco dejó formalmente el cargo y cederá su lugar al ingeniero Oscar López, profesional de formación química con trayectoria en Fabricaciones Militares (FM), empresa que ostenta el 1% restante del paquete accionario, mientras que el Estado nacional, a través del ministerio de Defensa, posee el 99%.

Según una nota publicada por el portal Ámbito, en rigor, la salida de Manco no fue voluntaria. Pese a haber presentado una carta fechada el 21 de mayo pasado —a la que este medio tuvo acceso— en la que invocaba la clásica fórmula de «razones personales» para justificar su alejamiento, lo cierto es que fue desplazado de su puesto.

Su gestión había quedado bajo escrutinio severo en los últimos meses: paralización de decisiones clave, reclamos del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA), denuncias por supuestas irregularidades en contrataciones vinculadas a la aviación ejecutiva, posibles conflictos de interés y filtraciones de licitaciones que llegaron hasta la Oficina Anticorrupción.

A ese cuadro de situación se sumó recientemente una denuncia radicada ante la Policía de la Ciudad de Buenos Aires por presunta violencia física y maltrato contra una mujer de 72 años, episodio que terminó de precipitar su remoción.

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