Durante décadas, la ansiada recuperación diplomática de las Islas Malvinas fue un pilar de la política exterior nacional. Sin embargo, pocos conocen que Juan Domingo Perón estuvo cerca de lograrlo sin disparar un solo tiro, negociando un esquema de soberanía compartida con Inglaterra antes de desencadenarse la trágica etapa bélica.

En 1974, el gobierno laborista británico encabezado por Harold Wilson decidió explorar una salida diplomática al histórico conflicto. Debido a las notorias dificultades económicas y logísticas que implicaba sostener el archipiélago a más de 12.000 kilómetros de distancia, el embajador James Hutton le entregó el plan a Juan Domingo Perón en absoluta reserva.

La propuesta incluía puntos de convivencia impensados en la actualidad: ambas banderas flameando juntas en las islas, la adopción del inglés y el español como idiomas oficiales, y una estructura de gobierno compartido con autoridades rotativas entre ambos países para garantizar el desarrollo de los isleños.

Según detalló el entonces diplomático Carlos Ortiz de Rozas, el mandatario argentino reaccionó con un rápido entusiasmo estratégico. «Aceptemos. Una vez que pongamos pie en las Malvinas, no nos saca nadie y, poco tiempo después, la soberanía será argentina por completo», habría afirmado Perón, convencido de que era la vía legal más efectiva.

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