SALTA (Por Ernesto Bisceglia para Voces Críticas) Hubo un momento en que Cafayate pudo convertirse en un municipio de primer nivel. Cuando asumió la intendenta, Rita Guevara, contó con un equipo que le preparó un programa de gobierno verdaderamente premium, con asesoramiento estratégico, un paquete de políticas públicas y un desarrollo periodístico de primer nivel. Pero la desidia y la falta de preparación para asumir una gestión malograron todo aquel esfuerzo.

Hubo, además, un plan que la intendenta acordó con gente de la Municipalidad de Córdoba y de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba. Lo llamaron PECAFA (Plan Estratégico Cafayate), una denominación pomposa para un proyecto que prometía renovar Cafayate y colocarlo en la marquesina de los grandes municipios.

Dos años después conviene hacer una pregunta muy sencilla: ¿dónde está el PECAFA? No preguntamos por los folletos ni por las fotografías del lanzamiento. No preguntamos por los discursos.

Porque en el presente no se ve ninguna obra, ni calles pavimentadas, ninguna plaza ecológica inaugurada, ni un sistema sustentable de agua potable. Tampoco conocemos un código urbano moderno y sostenible aprobado. ¿Qué pasó con aquello que mereció notas en los principales medios de prensa? Nadie lo sabe.

Lo que sí se sabe es que el Concejo Deliberante anterior entendió que existían elementos suficientes para promover una denuncia penal contra la intendenta, Rita Guevara, por una variada gama de supuestas irregularidades, entre las que estaría figurando la utilización de recursos vinculados al famoso PECAFA. Esa investigación —que deberá esclarecer la Justicia— mencionaría montos cercanos a los cincuenta millones de pesos que habrían sido erogados por el municipio. Si ello fue así, la ciudadanía tiene derecho a conocer qué productos concretos, estudios, proyectos ejecutivos, obras o instrumentos de planificación quedaron para Cafayate.

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