Tal como se había anticipado, la Confederación General del Trabajo (CGT) pone en marcha un plan de confrontación contra el Gobierno de largo plazo, que se extenderá al menos hasta noviembre y que podría desembocar en un paro general, posibilidad que hasta ahora los dirigentes de Azopardo habían descartado.

La convocatoria, difundida bajo el lema «La seguridad social es un derecho: marchamos junto a las y los jubilados», fijó la concentración a las 15 horas en Avenida Rivadavia y Rodríguez Peña, frente a la Plaza del Congreso. Desde allí, las organizaciones exigirán la defensa de los haberes previsionales, el sostenimiento de los ingresos y condiciones dignas para los adultos mayores.

La movilización del miércoles no constituye un acto aislado, sino que se inscribe en un cronograma de acciones acordadas entre las centrales sindicales y los movimientos sociales, tras una serie de reuniones en las que resolvieron actuar de manera unificada frente al rumbo económico del Gobierno nacional. Este acercamiento se consolida luego de que la UTEP anticipara una nueva etapa de protestas por el cierre del programa «Volver al Trabajo».

El objetivo del espacio es sostener un proceso creciente de participación sindical y social. En ese marco, distintos dirigentes ya adelantaron que el plan de lucha podría escalar hacia nuevas medidas de fuerza. Entre ellas, cobra fuerza la posibilidad de convocar a un paro general, alternativa que comenzó a debatirse en los encuentros entre las centrales y que dependerá de la evolución del conflicto y la respuesta oficial a los reclamos.

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