ARGENTINA (Redacción Voces Críticas) El Gobierno nacional optó por bajarle el nivel de confrontación institucional a la presentación que realizó Cristina Kirchner ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, donde cuestiona la condena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua dictada en la causa Vialidad. En los despachos oficiales de Balcarce 50 remarcaron que la dirigente opositora «es libre de hacer lo que crea que tiene que hacer» y aclararon que el Estado argentino se limitará a responder únicamente si el organismo internacional formula un requerimiento formal dentro de los plazos y procedimientos previstos.
Desde el Ejecutivo descartaron de plano la posibilidad de desplegar una estrategia diplomática anticipada o instruir a la Cancillería para realizar presentaciones por fuera del expediente judicial. La directiva interna apunta a no sobredimensionar una tramitación que, según advierten en la administración libertaria, suele extenderse durante varios años y cuyas observaciones no funcionan como una instancia judicial superior capaz de anular directamente una sentencia firme de los tribunales locales.
En la misma línea, el oficialismo restó trascendencia a la incorporación del abogado brasileño Rafael Valim al equipo legal de la exmandataria, recordado por haber participado en la defensa internacional de Luiz Inácio Lula da Silva durante el proceso del caso Lava Jato. Consultados sobre las similitudes trazadas por la defensa entre ambos expedientes, los funcionarios nacionales señalaron que no repararon en esa contratación y descartaron que exista un movimiento coordinado con el gobierno de Brasil.
Para la administración de Javier Milei, la persistencia de la figura de Cristina Kirchner en el centro de la escena política ofrece un escenario propicio para polarizar el debate público. La evaluación interna del oficialismo indica que la expresidenta mantiene una fuerte capacidad para condicionar el armado territorial, el diseño de las candidaturas y el tono general del peronismo, lo que a su vez podría obturar la emergencia de una renovación opositora o de liderazgos con perfil moderado.
