SALTA (Redacción Voces Críticas) La crisis del transporte urbano en Tartagal ya lleva tres semanas y mantiene a miles de vecinos sin una solución concreta. Estudiantes, trabajadores, jubilados y personas con discapacidad continúan siendo los principales perjudicados, obligados a caminar largas distancias o a afrontar el costo de remises y transportes informales ante la ausencia total de colectivos. Mientras tanto, la gestión del intendente Franco Hernández Berni sigue sin ofrecer una salida definitiva a un problema que golpea uno de los servicios públicos más esenciales.

Desde la empresa 13 de Junio sostienen que el colapso del sistema era completamente previsible. Su representante legal, Víctor Hugo Belmont, aseguró que el Municipio fue advertido con meses de anticipación sobre la delicada situación financiera del servicio y recordó que ya en octubre de 2025 habían notificado el incumplimiento del convenio de asistencia económica. Según explicó, la empresa continuó operando durante varios meses con recursos propios hasta que la falta de fondos hizo imposible afrontar gastos básicos como combustible, mantenimiento y salarios.

Belmont también fue crítico con la administración municipal y afirmó que la actual gestión terminó de profundizar la crisis del transporte. Cuestionó la ausencia de políticas para sostener el servicio, rechazó la promoción de sistemas informales de traslado y advirtió que la falta de controles favorece un escenario cada vez más precario. Además, alertó sobre el incremento de estudiantes que se trasladan en motocicletas sin condiciones de seguridad, una consecuencia directa de la falta de colectivos.

La paralización también impactó sobre los trabajadores del sector. Si bien la empresa informó que logró acuerdos indemnizatorios con gran parte del personal afectado, confirmó que el Municipio mantiene deudas pendientes y no descartó avanzar por la vía judicial para reclamar los fondos que, según sostiene, aún se adeudan. A la par, crece el reclamo de los usuarios, que denuncian la ausencia de un plan de contingencia mientras el servicio permanece paralizado.

Con más de cien mil habitantes, Tartagal atraviesa una situación que expone las dificultades de gestión para garantizar un servicio básico. Empresas que denuncian incumplimientos, trabajadores afectados y miles de vecinos sin transporte conforman un escenario que profundiza el desgaste de la administración municipal. Mientras no aparezcan respuestas concretas, la ciudad sigue enfrentando una realidad que ya se volvió cotidiana: vivir, literalmente, a pie.

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