SALTA (Redacción Voces Críticas) Un gravísimo episodio registrado en la ciudad salteña de Tartagal puso bajo la lupa el estado de la infraestructura urbana y los controles de los servicios públicos municipales. Un adolescente de 16 años terminó herido tras ser impactado por un pesado componente del alumbrado público que se desprendió en inmediaciones del barrio San Silvestre.
El hecho, que trascendió en las últimas horas tras la denuncia formal radicada por la madre del joven, ocurrió el pasado jueves 5 alrededor de las 17.30. A raíz de la lesión sufrida por el menor, intervino personal policial y la causa quedó a disposición de la Fiscalía Penal N° 2, que deberá dilucidar las circunstancias exactas del desprendimiento y eventuales responsabilidades.
Sin embargo, el desprendimiento de este artefacto en San Silvestre expuso la contracara de esos anuncios institucionales y abrió interrogantes inevitables: ¿existían controles preventivos reales sobre el estado de los equipos?, ¿cuándo fue revisada por última vez la estructura que cayó?, ¿hay otros sectores con el mismo nivel de deterioro?
Hasta el momento, desde el Ejecutivo local no se brindaron explicaciones públicas sobre lo sucedido, dejando la responsabilidad del esclarecimiento inicial únicamente en manos de la órbita judicial.
Lejos de tratarse de un simple accidente fortuito, el episodio golpea el núcleo de las competencias esenciales que le corresponden al municipio en materia de urbanismo, mantenimiento de espacios públicos y seguridad vial.
