SALTA (Redacción Voces Críticas) El ministro de Economía de Salta, Roberto Dib Ashur, analizó el escenario económico nacional luego de conocerse una inflación del 2,1% y cuestionó algunos de los pilares del modelo impulsado por el presidente Javier Milei. Según planteó, la desaceleración de los precios no puede explicarse exclusivamente por el control de la emisión monetaria y advirtió sobre sus consecuencias para el consumo.
El funcionario señaló que desde la Provincia esperaban un registro cercano al 2%, por lo que el dato difundido por el INDEC estuvo dentro de las proyecciones. Sin embargo, consideró que existen múltiples variables que inciden sobre los precios, entre ellas el dólar, los combustibles, los servicios, los valores internacionales y las expectativas económicas. En ese sentido, definió la estrategia nacional como un “modelo ortodoxo de reducción de inflación” y sostuvo: “Se está bajando la inflación provocando una recesión en el consumo”.
Dib Ashur explicó que la pérdida de capacidad de compra genera una menor demanda y contribuye así a contener los precios. A su entender, ese mecanismo también ayuda a explicar por qué resulta difícil llevar la inflación a cero, debido a que continúan operando otros factores sobre los costos. A esto agregó los mecanismos de actualización de contratos y salarios que toman como referencia la inflación de períodos anteriores.

El ministro también puso el foco en el endeudamiento de las familias y las tasas cobradas por determinadas plataformas y billeteras virtuales. Cuestionó niveles de interés que, según indicó, pueden superar ampliamente el 100%, 200% o incluso 300%, y calificó algunas de esas condiciones como “abusivas”. Frente a este escenario, planteó que el Estado debe intervenir y fortalecer las regulaciones cuando existe una relación desigual entre quienes necesitan financiarse y quienes fijan las condiciones del crédito.
Finalmente, Dib Ashur analizó el contraste entre el crecimiento de algunas exportaciones y el debilitamiento del mercado interno. Mencionó particularmente los sectores de la carne, la energía y los productos agrícolas. En el caso de la carne vacuna, señaló que la apertura de mercados y los precios internacionales generan mayores incentivos para exportar, mientras el consumo doméstico se redujo y ganaron terreno alternativas como el pollo y el cerdo. Para el funcionario salteño, este escenario muestra que los indicadores macroeconómicos deben analizarse también en función de su impacto sobre el poder adquisitivo y el consumo de los argentinos.
