SALTA (Por Julio Casanova para Voces Críticas) Los que peinan algunas canas recordarán al inolvidable personaje del «Tintorero» de La Tuerca. Cuando las explicaciones se agotaban, aparecía aquella sentencia inmortal: «Memoria falla, boleta no». Era una forma elegante de admitir que la realidad no coincidía con el relato.

La frase viene a cuento porque muchos dirigentes y militantes libertarios de Salta han desarrollado una curiosa costumbre: fotografiarse junto a obras que ejecuta la Provincia mientras guardan un prudente silencio cuando llega la hora de hablar de los recursos nacionales que deberían financiarlas.

Los números conocidos esta semana son difíciles de disimular. Salta recibió apenas el 4,64% de los fondos nacionales destinados a rutas durante 2026. Jujuy obtuvo más del triple. Buenos Aires recibió prácticamente la misma proporción que la provincia vecina. Y mientras tanto, el gobierno salteño continúa financiando con recursos propios obras sobre rutas nacionales porque, sencillamente, alguien tiene que hacerlas.

Resulta llamativo que quienes durante años denunciaron la discriminación del interior cuando gobernaban otros espacios políticos hoy encuentren explicaciones sofisticadas para justificar exactamente el mismo fenómeno. Parece que el centralismo era un problema cuando lo ejercían los adversarios y una virtud administrativa cuando lo practican los propios.

La cuestión no es solamente contable. Cada peso que no llega para infraestructura vial implica rutas deterioradas, mayores costos logísticos, menos competitividad para las economías regionales y menos empleo para miles de trabajadores vinculados a la construcción. Cuando una provincia debe destinar recursos propios para cubrir obligaciones nacionales, deja de invertir en otras áreas igualmente necesarias.

Por eso la discusión no debería centrarse en quién aparece en la foto de una obra. La pregunta es mucho más simple: ¿quién la paga?

Y frente a esa realidad, por más gimnasia ideológica que algunos intenten hacer, la memoria podrá fallar. La boleta de los impuestos, no.

Por Julio Casanova. 

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