SALTA (Redacción Voces Críticas) La diputada nacional Gabriela Flores vuelve a quedar en el centro de la polémica tras admitir que su hijo pudo haber utilizado pasajes oficiales del Congreso, en medio de nuevas críticas por el uso de recursos públicos y el manejo de sus finanzas personales.
La controversia crece porque la propia legisladora libertaria reconoció que su hijo viaja con frecuencia a Buenos Aires y que “en alguna oportunidad puede haber usado pasajes del Congreso”, lo que reavivó cuestionamientos sobre el uso discrecional de beneficios estatales.

Según la normativa vigente, los pasajes están destinados a funciones oficiales, por lo que su utilización para fines personales —como traslados familiares— genera un fuerte rechazo social y político.
A esta situación se suma otro dato que generó ruido: registros públicos muestran que Gabriela Flores habría manejado cifras millonarias en sus cuentas, con movimientos que superan los $11,5 millones en un mes.
Entre las entidades vinculadas aparecen bancos nacionales e internacionales, además de plataformas digitales, lo que abre interrogantes sobre el origen, la administración y la coherencia de esos fondos en relación con su rol público.

El doble cuestionamiento —uso de pasajes oficiales y elevados movimientos financieros— golpea de lleno la imagen de Gabriela Flores y, por extensión, de La Libertad Avanza en Salta.
Desde distintos sectores ya hablan de privilegios, falta de transparencia y un uso discrecional de recursos que contrasta con el discurso anticasta que impulsa el espacio libertario.
La situación podría escalar en los próximos días si se profundizan las investigaciones o si se impulsan pedidos de explicaciones formales. Mientras tanto, el episodio alimenta el malestar social en un contexto económico delicado.
