La vida de Luis Brandoni no puede entenderse únicamente desde su aporte al mundo del espectáculo. Su recorrido estuvo profundamente atravesado por la política, un terreno en el que se movió con convicción, pero también con una serie de episodios que, en más de una ocasión, lo dejaron expuesto a interpretaciones equivocadas.

“Nuestra Asociación, señor presidente, cree que este es un momento óptimo para tomar una decisión verdaderamente trascendente que hace tanto a la cultura nacional como a la penetración ideológica”

Tras la muerte de Perón, la estatización de los canales de televisión derivó en acusaciones infundadas. Alejandro Romay llegó a señalar que Brandoni había participado en la toma de emisoras “a punta de pistola”, una versión que el actor desmintió y que incluso derivó en un conflicto judicial. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: durante años fue marginado por sectores empresariales de la televisión.

Las tensiones no terminaron allí. Fue amenazado por la Triple A, que le dio 48 horas para abandonar el país acusándolo de izquierdista, una etiqueta que no se correspondía con su pensamiento. Luego, durante la última dictadura militar, fue incluido en listas negras, lo que restringió aún más sus posibilidades laborales. Incluso sufrió, junto a su entonces esposa Marta Bianchi, un secuestro breve por parte de un grupo parapolicial.

Con el regreso de la democracia, Brandoni profundizó su participación política dentro de la Unión Cívica Radical (UCR). Fue un colaborador cercano de Raúl Alfonsín y en 1997 asumió como diputado nacional. Años más tarde, también fue candidato a vicegobernador en la provincia de Buenos Aires.

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