SALTA (Redacción Voces Críticas) La salud pública en Salta atraviesa un momento de máxima tensión. Lo que comenzó como un reclamo gremial escaló rápidamente a una denuncia por manejos «mafiosos» dentro del sector de anestesiología. Según fuentes oficiales, un grupo reducido de profesionales mantiene de rehén al sistema sanitario, priorizando intereses económicos y privilegios por sobre la vida de los pacientes.

La principal acusación recae sobre la falta de profesionales en la provincia. El ministro Federico Mangione fue contundente: «Son pocos, no llegan a 70 anestesistas para más de 60 hospitales». Esta escasez no sería casual, sino una estrategia para mantener la exclusividad.

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El conflicto no se queda solo en los números. Cada vez que el Gobierno intenta auditar o abrir el juego a nuevos profesionales, la respuesta es el paro. Esta situación ya provocó la suspensión de decenas de cirugías programadas en hospitales clave como el San Bernardo, el Materno Infantil y centros de salud en Orán, Tartagal y Embarcación.

«Parece que los colegas no tienen en cuenta a la gente; no pretendo que ganen menos, sino que laburen», disparó Pablo Salomón, gerente del Hospital San Bernardo, reflejando el malestar que se vive en los pasillos de los nosocomios.

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