El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, volvió a marcar el rumbo del Gobierno en materia económica con una serie de definiciones que giran en torno a un objetivo ambicioso: dejar atrás las restricciones estructurales que, según su visión, han condicionado el desarrollo de la Argentina durante décadas.

“Argentina enfrentaba una pared en su capacidad exportadora que condicionaba todo: le impedía crecer y la llevaba a crisis recurrentes”, señaló, al describir un patrón que se repite en distintos ciclos económicos.

A partir de ese diagnóstico, el funcionario delineó una hoja de ruta centrada en reformas estructurales que apunten a modificar ese escenario. Entre los ejes principales, destacó la necesidad de avanzar en una agenda de desregulación interna y de mayor inserción internacional, con acuerdos comerciales estratégicos que permitan ampliar mercados y mejorar la competitividad.

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