ARGENTINA (Redacción Voces Críticas) El clima en los pasillos de la Casa Rosada oscila entre la resignación y el contraataque. Tras las últimas novedades en la causa que investiga el patrimonio de Manuel Adorni, el Poder Ejecutivo decidió cerrar filas detrás del Jefe de Gabinete. A pesar del impacto que generó la cifra de US$ 245.000 destinada presuntamente a las refacciones de su casa en un country, la orden de Javier Milei fue tajante: el respaldo político se mantiene inalterable.

En el entorno presidencial admiten que el monto revelado por el contratista no estaba en los planes de nadie, pero aseguran que Adorni es una pieza «intocable» en el esquema de confianza del León. «No habrá cambios en la conducción política», repiten en los despachos oficiales, mientras la estrategia de defensa se cocina bajo un estricto hermetismo.

La defensa del ministro coordinador, asesorada de cerca por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y en contacto con el asesor Santiago Caputo, busca ahora desacreditar el testimonio del contratista que declaró en Comodoro Py. Según dejaron trascender desde su círculo íntimo, consideran que los valores presentados están «inflados» y no reflejan el costo real de la obra.

Para contrarrestar esto, el equipo legal de Adorni planea solicitar una pericia técnica y presentar documentación propia que respalde la evolución de sus bienes. Por otro lado, negaron rotundamente haber intentado presionar al testigo antes de su declaración y pusieron la lupa sobre el teléfono entregado a la Justicia, sugiriendo que podría haber mensajes eliminados.

Más allá del blindaje oficial, en el oficialismo reconocen por lo bajo que el escándalo impacta de lleno en la marcha del Gobierno. El plan original era retomar la iniciativa política tras el informe de gestión en Diputados, pero el avance del expediente judicial volvió a empantanar la agenda.

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