En medio de un escenario sanitario global delicado, con un brote de hantavirus y alertas internacionales por el ébola, el gobierno de Javier Milei llega a la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidido a impulsar la salida del país del organismo, en línea con la postura de la Casa Blanca.

Este lunes comienza la Asamblea en Ginebra y uno de los puntos centrales será la votación sobre el egreso de la Argentina, formalizado en marzo por el Ejecutivo. Sin embargo, la medida enfrenta serios cuestionamientos legales, el país ingresó a la Organización Mundial de la Salud en 1948 mediante la ley 13.211 y, por lo tanto, especialistas sostienen que sólo el Congreso puede definir una eventual salida.

Según informó el periodista Raúl Kollmann, la decisión carece de sustento sanitario y responde más a un alineamiento político con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En ese marco, reveló la existencia de un cable secreto de la Cancillería, Dicol 01007/2026, en el que se instruye a embajadores a gestionar apoyo internacional para la retirada y a solicitar «comprensión» a otros países.

El caso argentino presenta características inéditas dentro de la OMS, ya que el organismo no contempla en sus estatutos un mecanismo de salida para los países miembros, salvo la excepción de Estados Unidos, que dejó asentado ese derecho al momento de su ingreso. Ante ese vacío, el Comité Ejecutivo trasladó la definición a la Asamblea General.

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