ARGENTINA (Redacción Voces Críticas) El Poder Ejecutivo nacional sigue con máxima atención el minuto a minuto de la profunda crisis política y social que sacude a Bolivia. Ante el agravamiento del escenario del otro lado de la frontera, en los pasillos de Balcarce 50 ya admiten que no se descarta un refuerzo en los controles fronterizos si la tensión continúa escalando, aunque por estas horas la premisa fundamental es la cautela para evitar cualquier señal de sobreactuación internacional.
Desde el entorno presidencial confirmaron que la situación se encuentra en «permanente evaluación». Cualquier modificación operativa en el terreno quedará bajo la órbita del Ministerio de Seguridad, conducido por Alejandra Monteoliva. Por el momento, las fuentes oficiales descartaron de plano la reactivación del Plan Roca —el histórico esquema de despliegue militar para la custodia de fronteras—, priorizando el monitoreo en tiempo real.
La preocupación del Gobierno argentino frente al estallido boliviano se ramifica en dos ejes centrales que podrían golpear directamente al norte de nuestro país:
«No hay una determinación tomada para blindar la frontera hoy, pero los reportes de inteligencia y el seguimiento se intensificaron drásticamente en las últimas horas», confiaron fuentes gubernamentales.
Bolivia se encuentra virtualmente paralizada por una oleada de bloqueos de rutas, marchas civiles lideradas por la Central Obrera Boliviana y un severo desabastecimiento de combustible. La situación civil es crítica: faltan alimentos básicos y los hospitales ya reportan dificultades extremas para conseguir oxígeno medicinal. En el plano político, el gobierno del presidente Rodrigo Paz sufrió un duro revés tras la reciente renuncia del ministro de Trabajo, Edgar Morales.
