SALTA (Redacción Voces Críticas) El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, encabezó este lunes por la tarde el acto de entrega de 48 nuevas viviendas en la localidad de Rosario de la Frontera. Se trata de un complejo habitacional que originalmente contaba con financiamiento de las arcas nacionales, pero que la administración libertaria resolvió congelar en el marco de su política de ajuste, a pesar de que los inmuebles ya registraban un progreso edilicio cercano al 70 por ciento.
Durante su discurso, el mandatario salteño justificó la decisión de su administración de intervenir para reactivar los trabajos con fondos provinciales. Explicó que, si bien la postura del Poder Ejecutivo Nacional de cortar de raíz la obra pública es una definición política respetable, la provincia no podía darse el lujo de abandonar estructuras que estaban a un paso de ser terminadas, por lo que se realizó un redireccionamiento de recursos para cumplir el sueño de los adjudicatarios.
Al momento de repasar los proyectos viales estratégicos para la región, Sáenz hizo especial hincapié en las tareas que se ejecutan sobre la Ruta Nacional 9/34, específicamente en el peligroso tramo que conecta Rosario de la Frontera con Metán. El gobernador recordó las múltiples gestiones que debió realizar desde el año 2022 ante las autoridades de Vialidad, el Ministerio de Economía y el Ministerio del Interior para destrabar la preadjudicación de la calzada.
En otro tramo de su alocución, el gobernador adoptó un tono estrictamente político para diferenciarse de los dirigentes locales que especulan con los resultados de las gestiones gubernamentales. Manifestó que no comparte las mezquindades tradicionales de la política y aseguró que prefiere mantener una postura de acompañamiento cuando es necesario, pero también de firmeza absoluta para plantarse ante Nación cuando los intereses provinciales se ven afectados.
Para finalizar, Sáenz dejó una reflexión destinada a toda la dirigencia institucional del país, trazando una línea que involucra desde el sillón de Rivadavia hasta las bancas municipales. Sostuvo que cualquier gobernante tiene la obligación democrática de reconocer sus equivocaciones y rectificar el rumbo, concluyendo que enmendar un error sobre la marcha es un acto de responsabilidad y no una muestra de debilidad institucional. Informa Voces Críticas
