SALTA (Redacción Voces Críticas) La drástica interrupción del servicio de colectivos nocturnos dispuesto por SAETA generó un escenario complejo en las calles de Salta. Desde el inicio de la restricción a las diez de la noche, las principales zonas comerciales mostraron un panorama de desolación inusual, lo que despertó una profunda preocupación en diversas actividades económicas que dependen de la circulación en esa franja horaria.
El sector vinculado al turismo y la gastronomía se posicionó como uno de los principales afectados debido a la naturaleza de sus horarios de trabajo, que difieren significativamente del comercio tradicional. Ante esta coyuntura, los representantes empresarios ya movilizaron pedidos formales a las autoridades provinciales para buscar una solución intermedia que no paralice la actividad.
El dirigente empresario remarcó que las características de su rubro hacen que el transporte público en horarios de madrugada sea una herramienta indispensable. Según explicó, la falta de alternativas viables de movilidad no solo perjudica el regreso de los trabajadores a sus hogares, sino que también destruye la llegada de potenciales clientes durante la noche.
La respuesta de los diferentes establecimientos ante la falta de colectivos varía según la escala de cada negocio. En el sector admiten que se están evaluando alternativas como la contratación de remises compartidos para asegurar el traslado del personal, aunque reconocen que se trata de soluciones paliativas que no resuelven el problema de fondo y suman costos operativos en un momento de retracción económica.
A la complicación logística se suma la falta de claridad en la implementación del recorte horario. Los empresarios señalaron que la velocidad con la que se aplicó el cambio durante el fin de semana dejó un margen escaso para la organización, provocando que los usuarios optaran directamente por cancelar sus salidas nocturnas ante el temor de quedar varados en la vía pública.
