La masiva e histórica despedida a Indio Solari en el conurbano bonaerense instaló una fuerte polémica política en torno a la organización del evento. Ante el malestar y la bronca generalizada de gran parte de la sociedad, que cuestionaba la falta de un homenaje oficial , la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, rompió el silencio.
De esta manera, Monteoliva justificó los motivos técnicos por los cuales la Casa Rosada descartó albergar el velatorio y le bajó el tono a la grieta política con la gestión de Axel Kicillof.
Monteoliva enfrentó las críticas sobre la falta de un espacio nacional para la despedida y reveló las proyecciones de convocatoria extrema que manejaba su cartera, las cuales hacían inviable cualquier punto tradicional de la Ciudad de Buenos Aires.
