SALTA (Por Franco Alvarado para Voces Críticas) Mientras los científicos en Suiza continúan buscando con el acelerador de drones descubrir cuestiones que están más allá de la materia, en Tartagal, ya han ido más allá de la ciencia e incluso de la religión. Ocurren situaciones que mueven a pensar en que el intendente, Franco Hernández Berni, quizás hasta ni siquiera sea un terrícola. Algunos incluso se dice por ahí, ya creen que podría venir del lado oscuro de la Luna, porque dicen que es un lunático.
A las pruebas nos remitimos: se ha comprobado al parecer últimamente, que un funcionario municipal -Juan Carlos Páez, alias “El Cacho Páez”-, provendría de una realidad metafísica paralela, porque firmaría sus papeles en Tartagal pero en realidad viviría en Salta Capital. ¿Esto será lo que la física cuántica llama últimamente el metaverso? O una nueva versión local de Hernández Berni, más criolla: el meta – verso.
O bien, más extraordinario aún, quizás fuere que el “Cacho Páez”, resulta ser un enviado del Más Allá que posee el poder de bilocación; es decir, la capacidad de poder estar en dos lugares al mismo tiempo, sólo posible a aquellos próximos a la santidad. Desde el Padre Pío de Pietralcina que la humanidad no sabe de esta capacidad propia de una dimensión desconocida. Aunque como viene la mano, en Tartagal habría que hablar de la dimensión descosida.
El Derecho Romano ya reconocía este carácter de putativo; es decir, de aparente, a los hijos, por ejemplo: “fulano es el hijo putativo de sutano”. O sea, que actúa como hijo pero no lo es.
El caso de nuestro “Cacho Páez” vendría inscribiéndose entonces como “funcionario putativo del municipio de Tartagal”, porque figura en esa localidad norteña, pero vive y desarrolla su vida política en Salta Capital. Sería el extraño caso del funcionario que existe administrativamente, pero no geográficamente.
Así, Franco Hernández Berni, tendría en su municipio, funcionarios efectivos, funcionarios transitorios, funcionarios contratados y, al parecer, ahora también funcionarios putativos. Estos últimos constituyen una categoría novedosa del derecho administrativo salteño ya que son personas que cumplen funciones en un lugar que sólo conocen por fotografías.
No es fácil ni tan sencillo, porque este dilema propuesto por Hernández Berni, de contar con funcionarios que existen pero no se ven ya toca uno de los grandes problemas éticos de la Inteligencia Artificial. Incluso más, la cosa lo alcanza hasta el propio gobernador, Gustavo Sáenz, ya que ahora tiene que pensar si no ha llegado la hora de crear una nueva categoría filosófico-administrativa: nombrar en la función pública a un holograma.
Así es. La política salteña nunca deja de sorprendernos. Cuando uno cree haber visto todas las formas posibles de empleo público, aparece una nueva categoría destinada a enriquecer el derecho administrativo universal: el funcionario putativo. Es decir: aquel que figura como funcionario municipal, cobra como funcionario municipal, es defendido como funcionario municipal, pero cuya presencia física en el municipio resulta tan esquiva como el Santo Grial o la honestidad intelectual en una campaña electoral.
En suma, Franco Hernández Berni, nos a puesto frente a un fenómeno fascinante; nada menos que haber resuelto cómo un empleado puede encontrarse simultáneamente en dos lugares, porque de comprobarse que lo del “Cacho Páez” es una cualidad místico-religiosa, la cuestión podría derivar hacia una nueva devoción popular: “San Cacho de la Bilocación Administrativa”.
