ARGENTINA (Redacción Voces Críticas) El meteórico ascenso político de Manuel Adorni parece haber llegado acompañado de una vertiginosa expansión de su patrimonio personal. Según una investigación periodística de La Nación, el actual Jefe de Gabinete figura desde noviembre pasado como copropietario de un departamento de casi 200 metros cuadrados en el barrio de Caballito, una operación que despertó sospechas tanto por su precio declarado como por el origen de los fondos para financiarla.

La propiedad, adquirida junto a su esposa Bettina Angeletti, fue registrada por 230.000 dólares, una cifra que fuentes del mercado inmobiliario aseguran que representa apenas la mitad del valor real en esa zona exclusiva.

Lo que más llamó la atención de los investigadores y la opinión pública es la ingeniería financiera detrás de la compra. Para justificar el desembolso, Adorni declaró deudas con dos mujeres de 64 y 71 años, quienes le habrían prestado unos 200.000 dólares.

A este esquema se suma otro dato llamativo: el registro de una deuda con una jubilada de 95 años y con otras dos mujeres sin vínculo familiar directo. Esta estrategia de declarar acreedores particulares de avanzada edad es, para muchos analistas, una maniobra clásica para intentar justificar crecimientos patrimoniales que no cierran con los ingresos en blanco, algo que la abogada Natalia Volosin calificó en redes sociales como un intento burdo de «lavar guita de la corrupción».

La lupa no solo está puesta sobre el Jefe de Gabinete, sino también sobre su esposa. Bettina Angeletti adquirió una casa en el country Indio Cuá en 2024, en plena gestión de su marido. En paralelo, la Justicia investiga si la consultora de Angeletti fue beneficiada con contratos de organismos públicos como YPF, ARCA, Banco Nación, Aerolíneas Argentinas y AySA.

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