Como era de esperarse, Javier Milei fue este sábado uno de los más fervientes entusiastas del 250° aniversario de la independencia de los Estados Unidos, país al que el Presidente argentino ha atado como furgón de cola el destino inmediato del nuestro.
Pero con Milei todo requiere un pero… Y en su elogiosa publicación, el anarcocapialista hace un uso político doméstico del aniversario, achacando a los representantes de las trece colonias norteamericanas aspiraciones de las que carecían por completo, más allá del deseo de gobernarse por sí mismos y defender su derecho a la libertad contra la opresión y la “búsqueda de la felicidad”.
Así comienza el texto del libertario, pretendiendo citar la declaración de independencia estadounidense: “Hace 250 años un grupo de hombres fundaba una república sobre una idea simple pero a la vez revolucionaria: que todos los hombres son iguales ante Dios, y que son poseedores de derechos naturales inalienables a la vida, la libertad y la propiedad”.
Pero dicha declaración dice textualmente: “Sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.
