El Gobierno no encuentra salida a su propósito de reformar la ley electoral. Le faltan los sufragios en el Senado y el respaldo interno suficiente para defender con firmeza las modificaciones propuestas.
Otro escollo para el oficialismo reside en que varios de sus propios integrantes dudan de esa solución. Patricia Bullrich calificó las colectoras como “un retroceso” y confesó que no le “gustan”. Horas después matizó sus dichos: aunque no le agraden, “no encontramos un sistema mejor”.
“Existen diversas alternativas sobre la mesa: eliminar las PASO, volverlas no obligatorias ni cerradas para los afiliados, con financiamiento estatal que se diluya en el tiempo, y las colectoras”, reconoció un legislador esta semana tras la reunión de Labor Parlamentaria para la sesión del 16 de julio.
La Libertad Avanza enfrenta un problema adicional: descontada la negativa del peronismo, sus socios de la UCR, el PRO y los partidos provinciales tampoco muestran entusiasmo. “Pretenden que los gobernadores les resuelvan los problemas con candidatos en todas las provincias”, deslizó un senador opositor. “Una resolución en el corto plazo parece improbable”, agregó.
