Este domingo, el Gobierno de Brasil decidió convocar de urgencia al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para exigirle explicaciones formales tras los duros cuestionamientos y agravios vertidos por el presidente Javier Milei contra el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes.

El estallido de la crisis se desató tras una seguidilla de declaraciones públicas de Milei durante su paso por suelo brasileño y su posterior regreso al país.

Primero fue en su paso por San Pablo: durante un acto político del Partido Liberal (PL) junto al senador Flávio Bolsonaro de cara a las elecciones del 4 de octubre, el jefe de Estado argentino calificó a Lula da Silva de «ladrón», «presidiario» y «basura socialista», arremetiendo además contra el juez Alexandre de Moraes, a quien tildó de «basura calva».

En tanto, en diálogo radial desde la Exposición Rural de Palermo, Milei justificó su alineamiento con Estados Unidos e Israel y disparó graves denuncias contra la gestión vecina, afirmando que «el 25% de los recursos» de una supuesta campaña en su contra provinieron del Gobierno de Brasil, al que acusó de haber interferido en los comicios de 2023.

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