SALTA (Redacción Voces Críticas) La madrugada de este martes 18 de agosto estuvo marcada por la desesperación y la bronca de decenas de familias que decidieron montar una vigilia en la puerta del ex Colegio Nacional. Con paraguas y abrigos para soportar las inclemencias del tiempo, padres y madres hicieron fila desde altas horas de la noche con el único objetivo de conseguir una vacante para que sus hijos comiencen el primer año del secundario.
La escena de tensión comenzó a descomprimirse recién cerca de las 8:30, horario en el cual las autoridades del establecimiento permitieron que la multitud que aguardaba en la vereda pudiera ingresar al hall y continuar con la espera a resguardo de la lluvia.
«Los otros colegios privados están con cuotas muy elevadas y yo creo que la gente está emigrando mucho a la escuela pública», explicó la mujer, reflejando el sentir generalizado de la comunidad. A esto se le suma la histórica reputación académica del lugar y su estratégica ubicación céntrica, factores que incrementan notablemente la exigencia de cupos cada año.
Para llevar adelante el trámite de preinscripción, la institución exige una serie de documentación obligatoria que incluye el DNI del alumno, la libreta de calificaciones del séptimo grado cursado y el Certificado Único de Salud. Asimismo, las autoridades recordaron que aquellos estudiantes que logren acceder a una vacante deberán afrontar evaluaciones presenciales de las materias Lengua y Matemática.
Desde la administración escolar detallaron que la atención al público se lleva a cabo en doble turno, de 9 a 13 y de 15 a 17. Si bien el caudal de personas disminuyó con el correr de las horas tras la apertura de las puertas, el panorama general volvió a dejar al descubierto una cruda realidad: la falta de disponibilidad y la desesperación de las familias por asegurar un lugar en el sistema estatal. Informa Voces Críticas
