El Gobierno de Javier Milei volvió a endurecer su postura frente a las actividades hidrocarburíferas desarrolladas en las Islas Malvinas. En ese contexto, el canciller Pablo Quirno cuestionó a las compañías petroleras que participan de proyectos en el archipiélago y las ubicó como parte de una situación que la Argentina considera una amenaza para sus intereses estratégicos.

Al explicar la posición argentina, Quirno destacó que el país cuenta actualmente con recursos energéticos de enorme importancia y planteó que su desarrollo puede modificar la relación de fuerzas frente a las compañías que evalúan participar de proyectos en Malvinas. “Valorizar nuestros activos estratégicos es lo que nos permite pararnos de una manera diferente ante una amenaza específica”, sostuvo el canciller.

En esa línea, hizo especial hincapié en el desarrollo de Vaca Muerta, uno de los principales activos energéticos de la Argentina. Para Quirno, el crecimiento de la producción hidrocarburífera en el país puede convertirse también en una herramienta para que las empresas deban evaluar dónde concentrar sus inversiones. “Hoy existe Vaca Muerta y estamos generando el desincentivo para que las petroleras tengan que elegir. Lo mismo que nuestros países y vecinos”, señaló.

El enfrentamiento se encuentra estrechamente relacionado con el proyecto Sea Lion, un emprendimiento de explotación petrolera ubicado en aguas próximas a las Islas Malvinas. La iniciativa está encabezada por Navitas Petroleum, compañía israelí que posee el 65% del proyecto, mientras que Rockhopper Exploration, de origen británico, controla el 35% restante.

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