SALTA (Por Julio Casanova para Voces Críticas) En la alta política, las batallas no siempre se dan de cara y a la luz. La verdad es que, muchas veces, se arman primero en los escritorios porteños de ciertas usinas de noticias y después rebotan, como un eco interesado, en los portales locales. En las últimas semanas, se vio una movida mediática que el autor interpreta como un intento de sembrar dudas en el oficialismo salteño e instalar la versión de un supuesto “Plan B”, ante la posibilidad de que Gustavo Sáenz no pudiera presentarse como candidato por una decisión judicial.
El chispazo inicial salió de una nota de La Política Online (LPO). Con un título sobre un supuesto “Plan B” o un “acuerdo del peronismo con Emiliano Durand si se cae la candidatura de Sáenz”, el portal planteó una hipótesis sobre el futuro electoral del gobernador y el papel que podría ocupar el intendente de la Capital. La existencia de ese acuerdo y una eventual decisión judicial que impida la candidatura no están acreditadas en el texto.
Como era de esperarse, varios portales locales de perfil opositor levantaron la versión, dando lugar a interpretaciones sobre posibles planes alternativos y tensiones dentro del oficialismo provincial.
En Salta, algunos sectores políticos que quedaron afuera hacen su juego para ver si pueden tensar la relación entre Grand Bourg y la Municipalidad de la Capital y generar incertidumbre entre los referentes del interior provincial: legisladores e intendentes.
Pero los viejos lobos de la política salteña —esos que tienen tierra en los zapatos, que recorren los departamentos del interior y saben lo que se habla en una mesa de fiscalización— se conocen el paño de memoria. Y no se comen la curva por lo que publica un portal a mil kilómetros de distancia. En Salta, se conocen todos.
Si miramos la realidad sin el filtro de la rosca, el artículo sostiene que hay dos elementos centrales para analizar el escenario: los niveles de aprobación que atribuye a Sáenz y la red territorial construida por el saencismo. El texto alude a estudios de opinión, aunque no identifica las consultoras, las fechas ni los resultados que permitirían evaluar esos datos.
Es cierto que hace ruido en Buenos Aires el espíritu provincialista del gobernador salteño, que se niega a tener jefes a 1.600 kilómetros de distancia y remarca que responde solamente a los intereses de los salteños.
El artículo también atribuye a sectores políticos y mediáticos la intención de instalar una eventual inhabilitación judicial de Sáenz. Esa interpretación sobre las motivaciones de terceros corresponde al análisis del autor y no a un hecho demostrado.
Y es que hay más de un dirigente salteño que pasa más tiempo hablando con los porteños que con los salteños y cree que los acuerdos construidos fuera de la provincia serán suficientes para definir su escenario político.
