SALTA (Redacción Voces Críticas) El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, dejó una serie de definiciones sobre el escenario político y económico nacional durante una entrevista con Clarín. El mandatario volvió a plantear la necesidad de fortalecer el federalismo y aseguró que tanto él como otros gobernadores fueron presionados mediante lo que denominó la política del “látigo y billetera”, una práctica que, según su mirada, fue utilizada por distintos gobiernos nacionales.

Sáenz vinculó esa situación con el esquema de distribución de recursos y volvió a reclamar una modificación de la ley de coparticipación. En ese sentido, sostuvo que desde la reforma constitucional de 1994 permanece pendiente una actualización con criterios objetivos y cuestionó que las relaciones entre Nación y las provincias terminen dependiendo de negociaciones por obras, fondos o Aportes del Tesoro Nacional.

En el plano partidario, el mandatario ratificó su distancia de Cristina Fernández de Kirchner y del kirchnerismo, al que responsabilizó de haberse apropiado políticamente del peronismo. Sáenz sostuvo que su límite pasa por un espacio que, según su postura, no acepta pensamientos diferentes dentro del justicialismo. También defendió una visión basada en la generación de empleo genuino, la movilidad y la justicia social.

Sáenz también analizó la gestión de Javier Milei y reconoció como aspectos positivos la estabilización de la macroeconomía y la inflación, aunque advirtió que todavía no observa una traducción suficiente sobre la economía cotidiana. En particular, puso el foco en la falta de inversiones y de empleo y sostuvo que, si la microeconomía no comienza a mejorar, la preocupación social dejará de concentrarse en la estabilización para trasladarse cada vez más al trabajo y a la capacidad de llegar a fin de mes.

Finalmente, el gobernador cuestionó las internas dentro del Ejecutivo nacional y defendió el diálogo como herramienta política. “La política es el arte de dialogar y construir consensos”, afirmó, al tiempo que consideró que ese objetivo se vuelve más difícil en contextos de intolerancia. En paralelo, planteó la construcción de una alternativa federal que incorpore a las provincias en la discusión sobre un modelo de país, aunque aclaró que antes de pensar en candidaturas para 2027 debe existir un programa de gobierno.

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