A Donald Trump el tema Islas Malvinas parece habérsele ido de las manos luego de usarlo para presionar al Reino Unido y, al mismo tiempo, desatar el inesperado furor malvinero de Javier Milei, quien se subió a una ola que ahora en Estados Unidos quieren bajar.
Al ser consultado acerca de qué haría el gobierno norteamericano ante un posible conflicto bélico entre ambas naciones, Mike Waltz respondió que «esa es una decisión del comandante en jefe», en alusión a Trump, y advitió que “buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos».
El funcionario hizo hincapié en las relaciones que su país mantiene tanto con la Argentina como con Gran Bretaña, señalando que «Argentina es una gran amiga de Estados Unidos” pero, al mismo tiempo, destacando la «relación especial» que mantiene con los británicos.
Una relación histórica y simbiótica que se remonta, especialmente, desde la Segunda Guerra Mundial y los mantiene como aliados en cuanto conflicto armado se produzca alrededor del mundo, incluso en 1982, durante la guerra de Malvinas.
