La expansión del Grupo Neuss en el mapa energético nacional vuelve a quedar en el centro de la escena política y judicial. Luego de consolidar su presencia en el sector mediante la adquisición de los activos de Apollo Global Management a través de Edison Energía —controlando la distribuidora tucumana EDET, la jujeña EJESA y la transportista LITSA, a lo que sumó recientemente Transener—, el conglomerado empresarial enfrenta una creciente tormenta política en la provincia de Tucumán.

A pesar de que el contrato original de concesión otorgado en 1995 durante la gestión de Ramón «Palito» Ortega se extiende por 95 años, el marco normativo establece procesos periódicos de puja para definir el control accionario. Sin embargo, las continuas prórrogas administrativas aprobadas por el Ejecutivo provincial encendieron las alarmas en la oposición y en la propia Legislatura.

En declaraciones recogidas por Ámbito.com, el vicepresidente de la Comisión de Energía de la Legislatura, José Seleme, denunció la falta de transparencia en los costos operativos de la empresa y la configuración de una posición dominante en el mercado:

«Hay un número que está guardado bajo siete llaves: los tucumanos no tenemos manera de saber a cuánto compra EDET la energía eléctrica que adquiere en el mercado mayorista. ¿Cómo hace para llegar a 160 pesos el kilovatio si lo pagan menos de 80? Soy vicepresidente de la Comisión de Energía y no puedo saber el número real. EDET se está autocomprando. O sea, los Neuss se compran a sí mismos la energía a un valor que no sabemos cuál es, lo que les permite obtener ganancias desmesuradas en perjuicio de los tucumanos. Neuss en Tucumán la produce, la transporta y la distribuye. ¿Qué es eso si no un monopolio?», disparó Seleme.

Minuto Uno