Javier Milei, como se sabe, está de gira por España, específicamente en Madrid, donde su presencia no pasa desapercibida, aunque no por las mejores razones: el rey Felipe no lo recibió y su amigo Santiago Abascal, líder del neofascista Vox, tampoco quiso encontrarse con él, pese a que el argentino fue casi específicamente a respaldar las candidaturas derechistas para las elecciones del mes próximo.

Ante la consulta de un trabajador de prensa sobre las dificultades económicas que sufre la población argentina para llegar a fin de mes, el mandatario le respondió: «Si vos querés abrazarte a un eslogan emocional, bien; amo tu corazón, pero no puedo respetar tu cerebro».

Pero la situación más difícil la vivió la periodista Julia Molina, de Cadena SER, quien le preguntó si consideraba que su presencia en España incomodaba a sus aliados de la derecha local, como el Partido Popular y Vox, dado que ningún líder de estas fuerzas programó reuniones ni fotos oficiales con él, cuando en visitas anteriores se desvivían por abrazarlo.

La pregunta despertó la ira del mandatario argentino que, al parecer, ha bajado sus niveles emocionales de tolerancia a menos que cero: «Esa me parece una visión de gente muy corta intelectualmente y miserables políticos, vale para tu caso», le dijo.

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