SALTA (Redacción Voces Críticas) La problemática de los cuidacoches, conocidos popularmente como “trapitos”, sumó un nuevo y escandaloso capítulo en la capital salteña. En esta oportunidad, el foco del conflicto se trasladó a las inmediaciones del Hospital San Bernardo, donde el malestar de los conductores escaló ante lo que consideran un sistema de extorsión organizada a plena luz del día.

Según diversos testimonios recabados en la zona, quienes necesitan estacionar cerca del nosocomio —muchas veces por urgencias médicas— son interceptados de inmediato por individuos que exigen dinero por el supuesto cuidado de los vehículos. La maniobra ocurre en espacios públicos que, en muchos casos, están fuera del sistema oficial de estacionamiento medido de la ciudad.

La denuncia apunta además a una logística de recaudación ilegal. Según los testigos, los cuidacoches se mantienen operativos hasta altas horas de la noche y luego concentran lo recaudado: “Cerca de las 22:00 le entregan la plata a una mujer que hace de base en el muro de la escuela Corina Lona. Es un trabajo en banda”, sentenciaron con indignación.

El factor determinante para que este sistema persista es el temor. Muchos conductores admiten que acceden al pago, a pesar de la falta de regulación o comprobante legal, para evitar que sus autos sufran daños.

“Uno termina pagando por miedo. Ya hubo casos de gente que se negó y al volver encontró el coche rayado o con algún problema. Es una extorsión indirecta”, explicaron desde el entorno de los denunciantes.

Voces Críticas