ARGENTINA (Redacción Voces Críticas) El clima en los pasillos de la Casa Rosada es de máxima tensión. La fecha del 29 de abril ya no es vista como una simple formalidad institucional, sino como el día D para la supervivencia política de Manuel Adorni. El jefe de Gabinete llegará al Congreso para brindar su informe de gestión, pero el foco no estará en los números, sino en su defensa ante las causas judiciales por enriquecimiento ilícito y sus cuestionados viajes que sacuden al oficialismo.

Bajo la batuta comunicacional de Karina Milei y Santiago Caputo, el Gobierno ha decidido que la mejor defensa es un buen ataque. La orden es clara: Adorni no irá a dar explicaciones técnicas, sino a cuestionar la «autoridad moral» de los legisladores que lo interpelen.

En el entorno del funcionario aseguran que tienen preparados «carpetazos» contra figuras de la oposición que planean acorralarlo. «Queremos dejar en claro que quienes acusan no tienen palabra para hacerlo», deslizan desde el riñón oficialista. Sin embargo, esta táctica de «tierra arrasada» genera ruidos internos. Un sector del Gabinete teme que elevar la confrontación termine instalando la idea de que «están todos sucios», perjudicando la imagen de transparencia que intenta pregonar el presidente Javier Milei.

Dentro del Ejecutivo, las cartas están sobre la mesa. La exposición en la Cámara Baja se lee como un punto de quiebre:

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