SALTA (Redacción Voces Críticas) La obra del puente sobre el río Vaqueros volvió a exponer no solo las falencias en el financiamiento nacional, sino también las tensiones políticas por la apropiación de logros ajenos.

Desde el Gobierno provincial confirmaron que Salta debió hacerse cargo de pagos para evitar que el proyecto se detenga, en un contexto marcado por certificados impagos por parte de Nación.

El jefe de Gabinete, Sergio Camacho, fue categórico al describir la situación: se trata de una obra iniciada por el Estado nacional en 2022, que sufrió reiteradas interrupciones y que hoy se sostiene gracias a la intervención económica de la Provincia.

Además, remarcó que fue necesario realizar transferencias recientes para garantizar la continuidad de los trabajos. “Tuvimos que hacer un pago para que la obra no se paralice”, sostuvo.

En ese escenario, comenzó a generar ruido el intento de algunos dirigentes de adjudicarse avances que no gestionaron. Entre ellos, la diputada Emilia Orozco quedó en el centro de las críticas por buscar posicionarse en una obra que no impulsó ni sostuvo.

La situación deja en evidencia una práctica cada vez más habitual en la política: aparecer cuando la obra ya está en marcha, pero no cuando hubo que sostenerla en los momentos críticos.

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