SALTA (Redacción Voces Críticas) El panorama fiscal de la Argentina muestra señales de alerta roja. Según un relevamiento de la consultora Politikón Chaco, publicado recientemente por el diario Clarín, las finanzas provinciales sufrieron un deterioro drástico durante el último año: pasaron de un superávit del 1,1% a un déficit consolidado del 2,9%. En este escenario de cajas ajustadas y gobernadores con escaso margen de maniobra, Salta logró diferenciarse al evitar la caída en el desequilibrio financiero.
El informe económico detalla que el 2025 fue un año de desbalance generalizado para la mayoría de las jurisdicciones del país. Los gastos operativos y de funcionamiento crecieron a una velocidad muy superior a la de los ingresos, lo que obligó a muchos distritos a endeudarse para cubrir obligaciones básicas como el pago de salarios.
A contramano de la tendencia nacional, Salta cerró su balance con un resultado financiero del 0,0%. Si bien no registró un superávit amplio, el dato es interpretado como un alivio institucional y una señal de orden administrativo. Lograr «salir derechos» en un contexto de fuerte inflación y recortes nacionales posiciona a la provincia en una situación de mayor estabilidad frente a sus pares.
El desajuste que hoy sufren la mayoría de los gobernadores tiene una explicación clara: tras un 2024 de ajuste feroz, este año muchos debieron «abrir la billetera» para sostener el funcionamiento del Estado, pero la recaudación no acompañó ese ritmo.
