SALTA (Redacción Voces Críticas) La paciencia de los habitantes de San Antonio de los Cobres llegó a su límite. En las últimas horas, un grupo de vecinos salió al cruce de la senadora nacional Emilia Orozco, luego de que la legisladora oficialista afirmara públicamente que las obras en la Ruta Nacional 51 avanzan a paso firme y cuentan con el respaldo financiero del Gobierno nacional.

La respuesta desde la Puna fue tajante: según denuncian los propios residentes, la realidad en el territorio es diametralmente opuesta al relato oficial. «La obra está paralizada hace más de 45 días», sentenciaron referentes de la zona en diálogo exclusivo con Voces Críticas, señalando que no se observa movimiento de maquinaria pesada ni presencia de operarios en los tramos críticos del corredor.

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La Ruta 51 no es un camino más; es la columna vertebral de la actividad minera en Salta y una pieza clave para la conexión con Chile a través del Paso de Sico. Sin embargo, hoy presenta un panorama desolador:

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Mientras desde los despachos de Buenos Aires se defiende la gestión de la obra pública, los salteños que transitan la Puna a diario advierten que el corredor bioceánico corre peligro. La falta de claridad sobre el destino de los fondos y la ausencia de un plan de reactivación concreto alimentan la bronca en una región que genera gran parte de las divisas de la provincia, pero que sigue esperando rutas seguras.

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