SALTA (Redacción Voces Críticas) La sombra de las restricciones en el suministro de Gas Natural Comprimido (GNC) y gas industrial vuelve a encender las alarmas en el norte del país. Tras confirmarse los primeros recortes de servicio en provincias como Córdoba, el fantasma del desabastecimiento comenzó a sobrevolar con fuerza en Salta, donde el sector empresarial advierte que el sistema de distribución opera al límite de su capacidad.

La encargada de manifestar la preocupación del sector fue Andrea Guraiib, presidenta de la Cámara de Expendedores de Combustibles de Salta. En declaraciones radiales, la directiva dejó en claro que la posibilidad de que falte combustible en los surtidores locales es real y que la problemática excede las fronteras provinciales. «Es un escenario que puede replicarse en cualquier punto del mapa nacional», sentenció, poniendo el foco en un problema estructural crónico.

Contrario a lo que suele pensarse, el epicentro del conflicto no radica en la escasez del recurso natural en sí mismo. La titular de la cámara empresaria remarcó que el problema central es la insuficiencia de la infraestructura y la red de distribución, que no da abasto para procesar y transportar el caudal necesario durante los picos de consumo invernal.

La gran cuenta pendiente sigue siendo la finalización de los trabajos del reverso del Gasoducto Norte, una obra estratégica considerada clave para independizar energéticamente a las provincias norteñas y garantizar un flujo estable. A este retraso se le suma otro factor crítico: las complicaciones y fallas en la planificación para la importación de Gas Natural Licuado (GNL), un paliativo que debía compensar el déficit estacional y que no funcionó de la manera esperada.

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