SALTA (Redacción Voces Críticas) Una dramática situación de desamparo y vulnerabilidad social salió a la luz tras el crudo testimonio de una mujer septuagenaria que permanece alojada en un establecimiento de la capital. La afectada, identificada como María Inés Soto, decidió romper el silencio para visibilizar el abandono afectivo y económico que sufre por parte de sus propios hijos, quienes cortaron todo tipo de comunicación con ella desde principios de este año, desatendiendo por completo sus necesidades más elementales de subsistencia y afecto.

La mujer, quien se desempeñó como enfermera profesional hasta el momento de obtener su jubilación, expuso en El Tribuno las irregularidades que rodean su internación. Con absoluta lucidez y una profunda carga emocional, relató que sus familiares directos tomaron la decisión de trasladarla a su actual lugar de residencia luego del cierre definitivo de otro geriátrico donde se encontraba previamente, ubicado en la zona sur de la ciudad, desentendiéndose de ella a partir de ese instante.

Según la versión de la actual apoderada, familiares directos le habrían hecho firmar a la mujer mayor una serie de solicitudes de préstamos financieros antes de ceder el control de la cuenta. Como consecuencia de estos descuentos automáticos, el saldo neto remanente resulta insuficiente para afrontar los costos mensuales de alojamiento, manutención y medicamentos especiales. A este escenario se suma la denuncia de que los hijos estarían percibiendo de forma paralela las ganancias correspondientes al alquiler de la vivienda particular donde residía la anciana.

El paradero de los responsables directos del cuidado de la mujer es incierto y dificulta cualquier tipo de intimación legal inmediata. La madre detalló que solo posee información difusa respecto a que uno de sus hijos se mudó por razones laborales a la provincia de Santa Cruz, resultando imposible su localización hasta el momento, mientras que el otro continúa residiendo en la ciudad de Salta pero evita sistemáticamente acercarse al hogar de ancianos.

La red de contención afectiva de la denunciante se reduce hoy al acompañamiento esporádico de una exnuera, a quien agradeció públicamente por visitarla sin tener ningún tipo de obligación legal, y a las gestiones de su sobrina. Ante este panorama de aislamiento, la mujer concluyó su descargo exigiendo que sus hijos se presenten en el establecimiento para regularizar las deudas acumuladas, recordándoles que se trata del usufructo de sus propios fondos y de una responsabilidad familiar insoslayable. Informa Voces Críticas

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