SALTA (Por Ernesto Bisceglia para Voces Críticas) Hay algo extraño en la relación que los salteños mantenemos con Martín Miguel de Güemes. Lo homenajeamos más que a nadie y lo conocemos menos de lo que deberíamos.

Tenemos monumentos, desfiles, actos escolares, institutos, congresos, academias, conferencias y una abundante bibliografía. Sin embargo, basta preguntar al ciudadano común quién fue Güemes para descubrir que su conocimiento suele reducirse a tres o cuatro referencias elementales y una anécdota repetida hasta el cansancio: aquella que sostiene que fue herido por encontrarse en cama ajena.

La paradoja es notable. Cuanto más se ha escrito sobre Güemes, menos parece haber llegado Güemes al pueblo. Y eso obliga a formular una pregunta incómoda: ¿qué estamos haciendo mal?

Cuando se han gastado centenares de millones de pesos para que unos “académicos” divulgaran nuestra historia y el resultado es este.

Porque Güemes no fue solamente un jefe militar. Fue gobernador, estratega político, organizador territorial y conductor social. En muchos aspectos fue un hombre adelantado a su tiempo. El llamado Fuero Gaucho constituyó una de las experiencias más avanzadas de protección social conocidas en estas tierras y anticipó principios que mucho tiempo después encontrarían expresión en la legislación laboral moderna.

Voces Críticas