ARGENTINA (Redacción Voces Críticas) Las recientes declaraciones del presidente Javier Milei sobre la situación judicial de Manuel Adorni alteraron la convivencia interna en la Casa Rosada y reactivaron los debates subterráneos acerca de la continuidad del jefe de Gabinete. Si bien el jefe de Estado ratificó la confianza en su honestidad, la advertencia explícita de que lo apartará de su cargo si la Justicia lo halla culpable fue interpretada en los pasillos oficiales como un quiebre en la postura monolítica de defensa que venía manteniendo el Ejecutivo. En Balcarce 50, varios sectores coinciden en que el caso ya paralizó la iniciativa política y condiciona la gestión diaria.

El impacto más severo se siente en el Congreso de la Nación, puntualmente en la Cámara alta. La parálisis legislativa en el Senado, donde la polémica en torno al jefe de ministros forzó la caída de sesiones clave, mantiene frenadas iniciativas de fuerte interés para el oficialismo como los pliegos judiciales, los ascensos diplomáticos y el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada. En los despachos gubernamentales reconocen que, a diferencia de la Cámara de Diputados —donde los números permitieron aprobar normas como el Súper RIGI—, en el Senado el costo de blindar a Adorni está quebrando la relación con los bloques dialoguistas.

Frente a este escenario de debilidad, comenzaron a evaluarse alternativas concretas para el mediano plazo, aunque en el entorno presidencial aclaran que no hay determinaciones tomadas y que los tiempos los maneja exclusivamente Milei. Los nombres que se analizan responden a dos perfiles contrapuestos:

En el tablero de opciones quedaron prácticamente descartados otros casilleros. Martín Menem continuará enfocado en la presidencia de la Cámara baja, donde conserva la centralidad del armado libertario, mientras que un eventual traslado de Sandra Pettovello desde la cartera de Capital Humano es visto como un riesgo innecesario en un área social sumamente sensible.

Por lo pronto, la estrategia parlamentaria de los libertarios se centrará en postergar la interpelación que reclama el arco opositor, intentando derivar los cuestionamientos hacia la comisión de Asuntos Constitucionales en lugar de habilitar el debate abierto en el recinto.

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